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domingo, 23 de junio de 2013

En mi nariz siempre es invierno



El sol empezaba a esconderse, la obscuridad comenzaba a cubrir el cielo, el frío se hacía presente y muchas nubes cubrieron la tarde. Yo estaba en la casa de mi madrina, las horas pasaron muy rápido y Salí de su casa a las 2 horas. El pasto estaba congelado, porque hacía bastante frío. Al amanecer  vi que estaba nevando. Muy emocionado desperté a mi hermano para que saliéramos a jugar. Después de correr como si estuviésemos locos fuimos con nuestros primos, pero ellos seguían durmiendo. Entramos para despertarlos, cuando les contamos que estaba nevando no lo creyeron. Salimos y notaron que efectivamente estaba ocurriendo.

Comenzamos a lanzarnos la nieve e hicimos muchas figuras con la nieve. Era un poco complicado debido a que estaba bastante fría. También nos lanzamos en una bajada con una avalancha de la cual nos caímos muchas veces, pero la diversión era impresionante y continuamos haciéndolo durante mucho tiempo. Me acuerdo de que comencé a perseguir a uno de mis primos para  aventarle una bola de nieve y sin querer le pegué en la cara y comenzó a llorar. Después fue a acusarme con mí mamá y me regañó. Era hermoso ver todo cubierto de nieve y reír de la gente que se caía cuando iba caminando por la calle.

En la tarde fuí con mi hermano al arrollo y observamos que en pequeños espacios estaba congelado. La tentación nos ganó y comenzamos a subirnos sobre el hielo. Para nuestra mala suerte al pasar de uno a otro se rompió y caímos en el agua que estaba helada.  En ese momento no supe que hacer. Mi hermano reaccionó más rápido y me ayudo a levantarme. Mojados, temblando y con mucho frío buscamos un lugar para cubrirnos. Después de un rato decidimos regresar, porque la casa estaba muy lejos. El camino fue largo, pero después de caminar al fin llegamos. Nos sorprendimos al ver que todos seguían jugando con la nieve y así continuaron todo lo que restaba del día. Nosotros nos resfriamos y ya no quisimos salir de la casa.  Nos quedamos todo el día observando por la ventana como se divertían todos. Preparamos café y  tal vez ya no estábamos afuera disfrutando de la nieve, pero estábamos juntos y nada podía ser mejor que su compañía. 

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