El sol
empezaba a esconderse, la obscuridad comenzaba a cubrir el cielo, el frío se
hacía presente y muchas nubes cubrieron la tarde. Yo estaba en la casa de mi
madrina, las horas pasaron muy rápido y Salí de su casa a las 2 horas. El pasto
estaba congelado, porque hacía bastante frío. Al amanecer vi que estaba nevando. Muy emocionado
desperté a mi hermano para que saliéramos a jugar. Después de correr como si
estuviésemos locos fuimos con nuestros primos, pero ellos seguían durmiendo.
Entramos para despertarlos, cuando les contamos que estaba nevando no lo
creyeron. Salimos y notaron que efectivamente estaba ocurriendo.
Comenzamos
a lanzarnos la nieve e hicimos muchas figuras con la nieve. Era un poco
complicado debido a que estaba bastante fría. También nos lanzamos en una
bajada con una avalancha de la cual nos caímos muchas veces, pero la diversión era
impresionante y continuamos haciéndolo durante mucho tiempo. Me acuerdo de que
comencé a perseguir a uno de mis primos para
aventarle una bola de nieve y sin querer le pegué en la cara y comenzó a
llorar. Después fue a acusarme con mí mamá y me regañó. Era hermoso ver todo
cubierto de nieve y reír de la gente que se caía cuando iba caminando por la
calle.
En la tarde fuí con mi hermano al arrollo y
observamos que en pequeños espacios estaba congelado. La tentación nos ganó y
comenzamos a subirnos sobre el hielo. Para nuestra mala suerte al pasar de uno
a otro se rompió y caímos en el agua que estaba helada. En ese momento no supe que hacer. Mi hermano
reaccionó más rápido y me ayudo a levantarme. Mojados, temblando y con mucho
frío buscamos un lugar para cubrirnos. Después de un rato decidimos regresar,
porque la casa estaba muy lejos. El camino fue largo, pero después de caminar
al fin llegamos. Nos sorprendimos al ver que todos seguían jugando con la nieve
y así continuaron todo lo que restaba del día. Nosotros nos resfriamos y ya no quisimos
salir de la casa. Nos quedamos todo el
día observando por la ventana como se divertían todos. Preparamos café y tal vez ya no estábamos afuera disfrutando de
la nieve, pero estábamos juntos y nada podía ser mejor que su compañía.
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