Estaba
sonando la alarma, pues eran las 7:00 horas y ya me tenía que levantar para ir al
jardín de niños. Me bañé, desayuné y emprendí camino junto con mi madre. Llegamos
a la escuela se despidió de mí y entré al salón de clases. Minutos después por
la puerta entro la profesora. Ese día nos puso a dibujar lo que quisiéramos. Me
acuerdo de que yo dibujé un árbol con mucha fruta y muy grande. Así llego la
hora de salir a comer. El día estaba muy soleado, cuando acabé de comer fui a
jugar con mis compañeros. Posteriormente tuvimos que regresar al salón de
clases.
Ya era la hora de retirarnos a casa, mientras
las madres empezaban a llegar por sus hijos e hijas, observaba que por ningún
lado veía a mi madre. Abrieron la puerta y todos empezaron a entrar y yo seguía
sin verla y me sentí mal. Todos se empezaron a retirar y en ese momento mis
ojos miraron hacia el suelo y varias lagrimas empezaron a salir, cuando termine
de llorar me di cuenta de que la escuela ya estaba vacía. Después sin mas
remedio me subí en un columpio y espere ahí por largo lapso de tiempo y seguía
sin llegar.
El cielo se empezó a nublar; el sol, estaba
desapareciendo; las nubes, estaban cada vez eran más grises. Sentí mucho miedo
porque no quería estar solo. Pasaron varios minutos y posteriormente empezó a
llover. Nuevamente llore, mis lágrimas ya se confundían con las gotas de lluvia,
después corrí hacia un salón para cubrirme de la lluvia, cuando entré estaba la
señora de que se encargaba de mantener limpia la escuela, mientras dejaba de
llover estuve con ella. Salí del salón y decidí irme de la escuela.
A lo lejos
se venían dos personas que parecían ser una señora y un niño. Pensé que tal vez
podría ser mi madre con mi hermano por eso decidí esperar. Poco a poco se
acercaban y logré ver que efectivamente eran ellos. Mi hermano corrió hasta donde
estaba y me dio un abrazo y me dijo:” te quiero mucho hermanito”. En mi rostro se dibujó una sonrisa. Se acercó
mi madre y nos abrazó a ambos. Ya no quise
pedir explicaciones y disfruté el momento, pues lo único que me
importaba era estar con ellos y ya lo estaba. Y así
regresamos a casa y en el transcurso del camino les conté todo lo ocurrido.

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